domingo, 14 de junio de 2009

El chiste de las almendras sin cáscara

Os pongo un chiste fusilado tal cual de Rufadas...

En un autobús repleto de ancianos, que llevaba a dar una vuelta por la ciudad a gente de la tercera edad, una viejita se baja de su asiento le toca el hombro al chófer, y le ofrece un buen puñado de almendras sin cáscara.

El chófer sorprendido, le da las gracias y se las come con agrado.

Cinco minutos después, la abuelita repite el gesto, el chófer vuelve a agradecerle y se come sus almendras.

Pasan otros minutos y aparece de nuevo la viejecita con otro puñado.

Al cabo de unos diez puñados, el chófer ya no puede más y le pregunta:

- Dígame abuelita, es muy gentil de su parte atiborrarme de almendras peladas, pero usted… ¿no cree que a lo mejor sus cuarenta amigos y amiguitas querrían también unas pocas?
- No joven, como no tenemos dientes, sólo les chupamos el chocolatito.

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